¿Qué es un crédito financiero y cómo se debería utilizar?

Con el paso de los años, el mercado comercial ha promocionado y facilitado una variedad de servicios que ayudan a cada individuo (natural o jurídico) ha obtener capital monetario en un corto período por medio de un contrato de pagos, con el fin de permitirles la oportunidad de adquirir algún bien o cubrir una necesidad. Este tipo de acción financiera se conoce como crédito.

Si estás interesado en pedir un préstamo, debes conocer primero toda la información sobre las líneas de créditos y en qué momento pueden utilizarse.

¿Qué es un crédito?

Es una operación financiera en la que un individuo realiza un préstamo por una cantidad de activos a otra persona. La persona que solicita el dinero (el deudor) se compromete a cumplir, dentro del lapso estipulado por el contrato con el prestamista (el acreedor), con la devolución del capital. Siempre bajo el margen de pagos de intereses, seguros, costos y otros elementos que pueden intervenir en esta transacción y acuerdo.

Desde el punto de vista legal, el contrato de crédito es una transacción de riesgo, en la cual el acreedor presta una cantidad determinada de dinero con la confianza de que el prestatario pagará el capital recibido más los intereses pactados o servicios accesorios a la deuda.

Existen distintas variedades de préstamos, las cuales se pueden adaptar al tipo de negocio o caso particular, siendo los créditos comerciales los más tradicionales en el sistema financiero y particularmente diseñados para microempresarios, asuntos de consumo o créditos hipotecarios. Veamos algunos de los tipos de financiamiento más cotizados dentro del mercado de la economía mundial:

Un crédito para cada necesidad:

– Producción y comercialización de bienes y servicios: esta transacción es la que se conoce como créditos comerciales y puede ser solicitada por personas naturales y jurídicas. Es una opción que puedes obtener de forma directa o indirecta por medio de las entidades financieras de tu preferencia, bajo la modalidad de servicio de tarjetas de crédito o de operaciones de arrendamiento, entre otras opciones.


– Actividades de comercialización de empresas: destinados para las microempresas, se ofrecen de forma directa o indirecta a personas de características jurídicas para el soporte de sus compañías, con el fin de invertir en ellas.


– Pagos de bienes, servicios o gastos relacionados con una actividad empresarial: este servicio de consumo se obtiene por medio de tarjetas de crédito, arrendamientos financieros u otros convenios.


– Hipotecas para vivienda: un servicio que cualquier persona natural puede adquirir en las entidades financieras. Para conseguir este tipo de contrato, es necesario realizar la inscripción de la hipoteca de la vivienda en los registros públicos.

Dependiendo del tipo de crédito a solicitar, algunos pueden tramitarse por medio de entidades financieras o bancos a través de préstamos y líneas de crédito. Sin embargo, también se pueden conseguir mediante convenios empresariales, gestionando un crédito comercial entre compañías. Por esta razón, esta segunda línea de crédito sólo se otorga a personas jurídicas y propietarios de negocios.


Recuerda, al obtener cualquiera de estas dos opciones de préstamo estás aceptando un compromiso que genera márgenes de ganancias, de interés, garantías, avales y cuotas,  que puedes adaptar al tipo de transacción que mejor convenga a las dos partes. Cada acreedor también tendrá sus propios términos de gastos y extensiones.

Por lo tanto, deberás examinar todos los requerimientos y las implicaciones antes mencionadas para conocer cuál será el límite estimado de pagos que deberás saldar y los plazos que tienes para realizarlo. En el caso del crédito financiero es muy común que la extensión del crédito se otorgue por medio de la presentación de avales y garantías, mientras que en el caso del crédito comercial, por lo general, este no es un elemento necesario.

Desde hace años, los sistemas de crédito se han caracterizado por ser el motor por excelencia en la recuperación económica para personas naturales, así como de las pequeñas y grandes empresas.

Aprovecha este beneficio para cubrir tus necesidades, pero no olvides que este servicio tiene aspectos legales y que debes cumplir con todo lo estipulado para no incurrir en la pérdida de tus bienes o capital. Esto sin contar el daño que generarás en tu puntaje de crédito. Para mayor información, visita nuestras redes sociales:

finanzas personales o familiares.

El crédito financiero es una herramienta que puede causar ansiedad en un principio, pero realmente es algo muy útil para trabajar.

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¿Cómo saber si estás usando el crédito correcto para ti?

Tarjeta de crédito.

Si tu situación económica puede cambiar, también debería hacerlo tu tarjeta de crédito. Descubre si estás usando el crédito correcto.

Para muchas instituciones prestamistas, el buen manejo de la tarjeta de crédito es una de las principales llaves de acceso a diversos beneficios que se le pueden otorgar a un cliente. No obstante, con el paso del tiempo, tu situación económica (tus ingresos y egresos) puede no ser la misma que hace hace unos cinco o diez años atrás. Si esto es así, entonces, ¿por qué mantendrías el mismo historial de crédito?

¿Es tu crédito el adecuado?

Además de que con el tiempo pueden cambiar muchas cosas, también podrías desarrollar el hábito de dejar pasar las fechas topes del pago del crédito y acumular porcentajes más altos de interés por pensar que “no traerá mayores consecuencias”. La realidad es que esto no beneficia de ninguna manera el puntaje o credit score de tu historial crediticio y, entre otras cosas, ya no contarías con los derechos crediticios que quizá podrías necesitar en un futuro. A continuación, te mostraremos qué señales pueden ayudarte a comprender si ya no estás usando el crédito que deberías.

Si es la primera y única tarjeta que has tenido

Es comprensible que sientas nostalgia por desechar el primer crédito que tuviste, pero eso no quiere decir que debas conservarlo por siempre. Recuerda que tu flujo económico cambia con el tiempo y lo más probable es que empieces a adquirir cosas más costosas o préstamos de cifras mayores a las que te ofrece tu primera tarjeta de crédito, por lo que debes dejar atrás lo que ya no necesites.

Si ya eres un profesional con trabajo

Quizá en la época de estudiante ese primer crédito te sirvió de mucho; sin embargo, cuando te gradúas de la carrera que estudiaste y empiezas a trabajar, entras a un nuevo nivel. Una vez que pasas a ser parte del sistema laboral, te das cuenta que esta nueva etapa representa más ganancia, más inversiones y, por lo tanto, más responsabilidades. Es por ello que cambiar tu forma de usar el crédito se convierte en un factor necesario, así que busca uno que te de más posibilidades de pago y más libertad con los tipos de crédito.

Si hay un bebé en camino

En ese preciso instante que te enteras que tendrás un bebé, tu mundo cambia completamente, y eso involucra la forma en cómo manejas tu dinero. Los alimentos, la ropa, los artículos de higiene y los juguetes son algunas de las inversiones que debes hacer para el nuevo integrante de la familia. Por otro lado, esto implica reducir los gastos en cenas o viajes que sean sumamente costosos, ya que ahora debes velar por tu bebé y sus necesidades.

Si el cupo de tu crédito está en el límite

Es posible que llegue un momento en el que las deudas no te den oportunidad de estar al día con las cuotas de pago de tu tarjeta de crédito, y esto puede traerte unos cuantos problemas con la entidad bancaria. Podrías refinanciar tu crédito para alargar el pago de la deuda, pero te generaría una tasa mayor de interés y quedaría registrado en tu historial crediticio. Lo mejor es que adquieras un crédito que puedas pagar con seguridad y que cumpla con tus necesidades vitales.

Si cambias los planes en el proceso

Cada tipo de crédito tiene una función especial. Solicitar un crédito por tener un plan definido, como crear una empresa propia o adquirir una franquicia y luego cambiar de parecer, suele ocurrirle a muchas personas. Puede ser que pensaste en una mejor idea para tu futuro económico o simplemente no funcionó lo que querías hacer. Si esto pasa, es fundamental que cambies tu tarjeta de crédito a una que te brinde beneficios útiles para tu situación económica actual.

Pago con tarjeta de crédito.

Es sumamente importante que evalúes tu situación de forma general y que definas, en términos monetarios, lo que tienes y lo que necesitas.

¿Cuentas con el crédito que te corresponde? ¿Qué te pareció esta información? Contacta y sigue a Hispanic Factor a través del blog o sus redes sociales para informarte sobre lo que puedes hacer para mejorar tu crédito, para financiar tu propio negocio o si tienes planes de emigrar y establecerte en Estados Unidos. Asesórate con la empresa correcta, asesórate con Hispanic Factor.

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