Cómo mis Finanzas me Hicieron Mejor Persona

¿Te has fijado en las causas del mal humor de las personas? Normalmente, una de las principales razones por las cuales alguien se encuentra con cara de pocos amigos son las preocupaciones que tiene. Quizá se encuentra ahogado en problemas o simplemente tiene un problema financiero que le hace sentirse mal. Yo he estado en esa parte del espectro: tan consumido en dificultades, que se me complica interactuar con los demás. Una vez que descubrí que una de las principales causas de mi molestia era el dinero, decidí que tenía que cambiar mi vida.

Te puedo asegurar que no soy la única persona a quien le ha pasado esto. De hecho, me atrevo a decir que pocas veces he encontrado a alguien que en algún momento no se haya sentido molesto por algo relacionado con su economía. ¿Sabes cuál es una de las principales cosas que llevan a esto? La mala administración personal. Se trata de algo tan sencillo, que es casi imposible de señalar sin sentirse un poco avergonzado. Pero, ¿por qué dejamos que esto influya tanto en nuestro estado de ánimo? ¿Cómo llegamos a este punto? La respuesta a estas preguntas es muy simple: no sabemos administrarnos.

Una vez que me di cuenta, la elección fue simple. O dejaba que la preocupación siguiera dominando mi mente o establecía un control sobre cómo todo esto me afectaba. Lo primero que cambié fue mi visión sobre el dinero, pues antes era simplemente una consecuencia de mi trabajo; ahora sería una fuente de resultados positivos. ¿Cómo hice esto? Simplemente dejé de ver mis jornadas en la oficina como una obligación. Empecé a recordar por qué me gustó la escritura en primer lugar o cómo cambié un hobbie por una pasión y porqué estaba haciendo lo que hacía. Sobra decir que esto hizo que mi forma de trabajar diera un giro de 180°: estaba motivada, feliz por completar mis labores, era mucho más participativa y proactiva. Esta primera transformación hizo que ir a la oficina se convirtiera en un momento alegre y mi relación con mis compañeros de trabajo mejoró drásticamente.

Lo segundo que hice fue empezar a ver el dinero como una herramienta para alcanzar un objetivo, así que tenía que ser utilizado de forma eficiente: ¿En qué gastaba mi dinero? ¿Eran estas cosas útiles para completar los pasos hacia los objetivos que quería cumplir? Después de mucho analizar, me di cuenta que más de la mitad de mi presupuesto estaba siendo gastado en cosas innecesarias y que había muy poco en mi lista de ahorros. Por esto, decidí cambiar mi forma de gastarlo y lo haría de forma ordenada: destinando dinero a momentos de ocio y guardando un fondo para gastos futuros. ¿El resultado? Elegía mejor cómo pasar mi tiempo libre y lo que usaba para comprar comida chatarra, lo invertí en una suscripción al gimnasio, donde hice nuevas amistades que ahora forman parte integral de mi vida. También designé dinero para salir a comer con amigos y con el dinero que ahorraba, podía comprar cosas que realmente necesitaba.

Estos dos cambios afectaron mucho mi relación con el mundo, pues ya no tenía razón para estar de mal humor y no estaba dominada por los cheques que entraban a mi cuenta. Todo este proceso de cambio no habría sido posible sin la ayuda de Hispanic Factor Enterprises. Una simple visita para mejorar mi historial crediticio se transformó en un cambio radical que espero que muchas otras personas experimenten. Gracias ellos, mejoré no solo mis finanzas, sino mi calidad de vida y me convertí en una mejor persona. ¡Si quieres ver cambios en tus finanzas y en tu personalidad, es momento de que te comuniques con profesionales!

Si organizas mejor tus finanzas, tu calidad de vida cambiará radicalmente.
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