Tu familia puede ayudarte a iniciar tu propio negocio

Emprender un negocio propio suele necesitar de sumas considerables de dinero, quizás para un nuevo emprendedor resulte complicado tener un crédito, así como puede ser la negativa a tener que lidiar con bancos o prestamistas. En estos casos, pedir el apoyo de familiares o amigos es una oportunidad que debes saber aprovechar. Ellos tienen confianza en ti, lo que puede estar a tu favor para obtener la ayuda económica más rápido, sin embargo, debes recordar que esta persona será ahora un inversionista, necesitas establecer límites para no perder la buena relación que llevan hasta ahora.

Por lo tanto, antes de arriesgarte a plantear la solicitud a ese familiar o amigo, debes considerar ciertos aspectos:

  • Haz una buena elección

Es muy delicado recurrir automáticamente a tu mejor amigo o a tus padres, mejor analiza tu lista de parientes y selecciona aquel que entienda de inversiones, que conozca los riesgos que pueden correr y por supuesto, que apoye tu plan, así juntos trabajan por cumplir ese objetivo.

  • Sé diligente

Antes de hacer la petición, debes estudiar muy bien tu proyecto. Prepara un material con pros, contras, posibilidades, rentabilidad y estudio del mercado, toma todos los datos posibles para presentar un plan firme a tu inversionista o prestamista.

  • Realiza una petición realista

No llegues con una petición de miles de millones de dólares, organiza lo que necesitas, piensa en qué lo invertirás y redondéalo en un aproximado de 3 meses, así, lograrás recuperar el dinero en ese tiempo estimado y tu familiar o amigo confiará en ti.

  • Piensa lo que realmente necesitas

Considera si estás buscando un inversionista o un prestamista. El inversionista tendrá derecho de un puesto de directiva dentro de la compañía o negocio; el prestamista sólo estará aportando dinero que tu aseguras devolver en un corto o largo plazo. En consecuencia, ¿quieres a tu amigo o familiar participando de tu empresa?, piénsalo muy bien, así como tomar en consideración los  posibles riesgos de tu decisión. Piensa: si es un préstamo y por algún motivo se te hace imposible devolver el dinero, ¿cómo eso afectará la relación?

  • Soluciona los riesgos

Uno de los mayores riesgos es cómo quedará afectada la relación interpersonal con el familiar que se volverá tu inversionista o prestamista. Para solventarlo, contrata un servicio de préstamo entre particulares, algo como economía colaborativa, será un intermediario entre prestamista y emprendedor, ambos establecerán los términos y el servicio p2p administrará los pagos.

  • Ejecuta un plan de pago

Ahora que ya has tomado tu decisión, sabes qué quieres y quién es perfecto para apoyarte, debes verlo ahora como eso, tu inversionista o prestamista. Sé profesional en ese aspecto, delimitando el trato y demostrando tu plan de negocio, explica cómo utilizarás el dinero, medirás el progreso, realizarás el pago y, claramente, los riesgos a los que se enfrentarán. Así, las cuentas claras conservan amistades.

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Para comenzar tu propio negocio, contar con tu familia en distintos aspectos es importante.

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